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Condenado a 29 años un atracador que intentó matar a tres policías

Condenado a 29 años un atracador que intentó matar a tres policías

 

Su "torpeza" e impericia con el arma evitó que acabara con la vida de los agentes."Por fortuna, no empuñó firmemente y bien arriba la culata de su pistola".

 
Por tres veces apuntó y presionó el gatillo contra los tres funcionarios de la Policía Nacional que le perseguían, los cuales, exhibiendo un altísimo grado de autocontrol personal y sangre fría, optaron por no disparar sobre el procesado, reduciéndolo solo con las manos, corriendo los tres policías nacionales un riesgo evidente y sin sufrir lesiones ninguno", concluye la Sección Sexta de la Audiencia de Zaragoza en la sentencia por la que impone sendas condenas de cuatro años de prisión a Carlos A. J. y a Ignacio Javier I. A. por el atraco cometido el 26 de diciembre del 2008 en una sucursal bancaria de Vía Universitas, en el que la pareja de toxicómanos se hizo con un botín de 81.100 euros tras reducir, maniatar y amordazar al director y dos empleados. Al segundo le impone otros 25 años de cárcel --con el cumplimiento limitado a 20-- como autor de tres tentativas de homicidio --siete por cargo-- y un delito de atentado --cuatro años-- por haber intentado acabar con la vida de los tres policías que le persiguieron hasta reducirlo.
El atracador empuñaba una pistola cuyo sistema de disparo "funcionaba correctamente", si bien "el seguro de la empuñadura presentaba más resistencia de lo normal debido a la falta de engrasado", lo que "hacía necesario empuñarla en una posición muy alta" y "de forma muy firme".
"La torpeza de Ignacio Javier I. A., su falta de conocimiento del arma que empuñaba y la falta de engrase de la misma, propició un resultado afortunado para los tres policías, resultado que aun así se antoja cuasi-milagroso" respecto al primero de ellos, indica.
Apretó el gatillo contra este varias veces "con fuerza y precisión" mientras le encañonaba en el pecho a un metro de distancia antes de que el agente lograra, forcejeando, sacarlo del portal en el que se había refugiado para que sus compañeros, contra los que también intentó disparar, lograran reducirlo al apuntarle con sus armas reglamentarias y, sin disparar, conminarle a que soltara la suya y se tirara al suelo.
La pistola del atracador "estaba capacitada para hacer fuego" y "la actuación del procesado era racionalmente apta para matar" a los policías, señala la sentencia, que, de hecho, añade que Ignacio Javier I. A. optó por introducir un proyectil en la recámara "extrañado" de que no hubiera disparado cuando intento abrir fuego contra el primer agente. "Por fortuna, no empuñó firmemente y bien arriba la culata de su pistola y ello le llevó a pensar que no llevaba cartucho en la recámara" cuando en realidad sí lo había.